España 73 – Lituania 76 – 1º fase mundial basket Turquía 2010
España desperdicia una ventaja de 18 puntos y acaba perdiendo un partido que le pone el Mundial cuesta arriba.
En el primer cuarto, se llegó con un 22-11, España doblaba a Lituania en el marcador, Raúl había sustituído con acierto a un desacertado Ricky, y Rudy conectaba bandejas y triples. En el 2º cuarto, pese a que fue saliendo la segunda unidad, España conectó un parcial de 12-0 (hasta el 26-11 tras dos canastas de Mumbrú). Pero en este mundial a España no se dan bien los segundos cuartos… Lituania empezó a enchufar triples, y Kleiza a tener una racha de 7 puntos seguidos, con lo que el marcador se puso 38-33. Un 2+1 de Ricky daban al descanso una ventaja de 43-35 para España, que no acabó de terminar de matar el partido, pero tampoco permitió que Lituania se acercara demasiado.
En el tercer cuarto, España se encontraba a gusto a pesar de algún despiste defensivo, hacía las transiciones con facilidad y Rudy estaba arrollador (2 mates). Garbajosa metía una vez más sus triples, y contenía a Kleiza al mismo tiempo. Navarro hacía daño también. El marcador se puso en un visto y no visto en 61-43, la selección jugaba y Lituania parecía noqueada, y el partido visto para sentencia.
Eso sería lo normal. Pero llegó el caos, la mayor pájara de la historia y la selección se vino abajo como un castillo de naipes. En un derrumbe lento y paulatino. Tras la tercera falta de Marc Gasol, Scariolo dio entrada a la segunda unidad poco a poco, y Lituania empezó a remontar en el último cuarto. Con mayor agresividad, los lituanos empezaron a atacar más el aro, como por ejemplo Maciulis (13 puntos clave en 19 minutos con dos robos de balón casi en el medio campo). La selección parecía un juguete roto, abusaba de los triples, fallaba tiros libres y, aunque este mundial no era en Japón, acabó haciéndose el harakiri y yéndose del partido.
A falta de 5 minutos para acabar, el marcador era de empate a 66, tras el 61-43 del tercer cuarto… Scariolo sacó a los titulares, pero la ansiedad, el miedo a perder, la falta de confianza, el abuso de los lanzamientos triples y la mala selección de tiro, el rebote ofensivo, la presión y la sobrepresión en la que se encuentran algunos jugadores como Ricky, que tras la baja de Calderón lo quiere hacer todo bien y no le salen las cosas, la falta de concentración… en definitiva, todo, absolutamente todo, se juntó en un final agónico, esperpéntico, con una España vulnerable, herida de muerte, anímicamente hundida y llena de impotencia. Con 71-73, Marc falló dos tiros libres en el último minuto que hubieran empatado el partido. Encima, España no tenía el bonus de las faltas (sólo tenía 1 al entrar en el último minuto), con lo que ni eso jugaba a su favor. Pocius y Kleiza sí que metieron los tiros libres que tenían que meter, y se acabó el partido, con todo el mundo llevándose las manos a la cabeza…
Los máximos anotadores, Navarro y Marc con 18 cada uno, Rudy 13 y 9 rebotes, garbajosa 11 y 3 triples. En Lituania, el banquillo fue muy superior al de España. De nuevo se perdió la batalla por el rebote (28 a 39).
Lo fácil sería criticar a los jugadores, o al entrenador, al presidente de la federación o a todos por igual, o pensar en los jugadores ausentes. O preguntarse ¿es el fin de una era? ¿No hubiera sido mejor llevar a Carlos Suárez? ¿Confían los jugadores en Scariolo (ni le miran en los tiempos muertos?) ¿Cómo es posible que el equipo se venga abajo así? Yo no lo voy a hacer. En los últimos años lo han ganado todo y creo que se merecen cuanto menos el beneficio de la duda. A partir de ahora, ya no se puede fallar. Perder significa irse para casa. Ya no se trata de qué cruce te puede tocar, ni hacer cábalas ni nada. Sólo hay que pensar en el siguiente partido (contra Líbano, ni más ni menos). Hay que hacer un reset y poner los pelucos a cero. España ya ha perdido dos batallas y ha ganado una, y de momento es insuficiente. Es todo un rollo psicológico y mental. Hay que parar un momento y preguntarse: ¿Qué es lo que ha venido a hacer la selección al mundial? Es creer o no creer. Ha quedado demostrado que el peor enemigo de España es ella misma. En cuanto España crea en sí misma, se vendrá para arriba. Cojamonos pues de la mano y hagamos un salto de fe con la selección, y a ver donde aterrizamos.